La marcha de la victoria (un hombre recomendable)

¿Es la vida una victoria construida a base de fracasos? No tengo esa respuesta ni las demás, pero pertenece el que les remite esta misiva a esa triste colectividad que siempre llega tarde… Sigue leyendo

La vida nunca espera (Parte IV)

  Lo primero que hizo la tarde en que llegó fue visitar la facultad. Todo estaba enormemente cambiado, pero, sabía que se adaptaría fácilmente por lo que no puso especial atención en nada… Sigue leyendo

La vida nunca espera (Parte III)

  De todo esto hacía ya mucho tiempo y había quedado burdamente enterrado en la memoria de Serafín. No pasaba un día sin que recompusiese todos y cada uno de los hechos que… Sigue leyendo

La vida nunca espera (Parte II)

   Así las cosas, la relación entre los dos jóvenes se mantuvo durante años en un estado de obligada congelación. Luís evitaba dentro de lo posible a Serafín y, si éste se acercaba… Sigue leyendo

La vida nunca espera (Parte I).

    La calma dio paso al caos en aquella fría mañana de Noviembre, cuando, el viejo profesor Serafín Marías se alzó en un espasmódico salto de su cama y completamente desorientado empezó a… Sigue leyendo

Las pelirrojas

   Izquierda o derecha, arriba o abajo, playa o montaña, liberales o conservadores, blanco o negro, rubias o morenas, Messi o Cristiano, Coyote o Correcaminos, Penélope o Mónica, Oasis o Blur, Lennon o… Sigue leyendo

Nadie huye eternamente

Desde mi habitación en la calma que trae la sobremesa y en un acto casi reflejo que me conduce hacia la ventana, diviso a través de la misma, un parque por todos conocido.… Sigue leyendo

“Una novelita Lumpen” Roberto Bolaño

  Las sinopsis, las críticas y las reseñas, a menudo, resultan, como apunta un querido amigo mío, ordinarias y mediocres, desde luego a mi no me interesa en esta sede hablar sobre la… Sigue leyendo

Yo me detuve (El rapto de Proserpina)

  Si el arte se hubiese detenido allí, todo habría merecido la pena, pero no lo hizo. Si en ese instante marmóreo las musas hubiesen vestido las camas y recogido los afeites para… Sigue leyendo

Las sabanas de Lucinda

Mirar desde la ventana como aquella criolla tendía las blancas sábanas se me antojó un privilegio divino en aquella soleada y tibia mañana de abril. Lucinda no era precisamente una clarisa, pero era… Sigue leyendo