“Una novelita Lumpen” Roberto Bolaño

LUMPEN

 

Las sinopsis, las críticas y las reseñas, a menudo, resultan, como apunta un querido amigo mío, ordinarias y mediocres, desde luego a mi no me interesa en esta sede hablar sobre la historia que cuentan los libros ni tampoco sobre cómo se cuenta, ni con qué alarde ni qué técnica, lo único que me interesa es expresar de manera sencilla y directa lo que han supuesto para mí como lector, en un momento determinado, esa historia y esa forma de contarla y por ello vengo aquí con este libro y probablemente venga con otros de este autor que pasó de ser un desconocido a ser un escritor respetado con un solo trabajo, pero que nunca hizo otra cosa en la vida que escribir, escribir como modo de vida y, sí, ya sé que murió joven, pero se me antoja pensar que, quizás, ya lo había escrito todo.

Yo estaba buscando “Pregúntale al polvo” de John Fante, pero me encontré otra vez con él, con Roberto Bolaño y con un delgadito y rojo libro en cuya portada aparecía la fotografía impersonal de una mujer mal maquillada cualquiera. Se trataba de un trabajo del autor chileno que, hasta ese momento, no existía para mí y que tenía un nombre que me volvió loco y es muy propio de la manera bolañística de restar importancia a las cosas: “Una novelita lumpen”.

La acción transcurría en Roma y eso me empujó a comprarlo, yo conocía a Bolaño pero no esperaba nada de esta novela, pero ocurre a menudo que cuando uno no se ha lavado el pelo u opta por sus viejas gafas en lugar de por las políticamente correctas lentillas para bajar la basura, se cruza con la hija del panadero, esa que pone la calle del revés todas las mañanas cuando vuelve del trabajo y esa que una vez te miró de reojo al pasar. Yo me crucé con Bolaño otra vez y, claro, Bolaño siempre es Bolaño y seguiría siendo Bolaño aunque escribiese sobre elefantes de circo. No era el caso.

Nadie se imaginaría salvo él que en Roma existiese el mundo que se nos plantea como contexto aquí. Más bien un submundo, poblado de junkies que van a empezar a serlo, de huérfanos de padre, madre y amor, gente desorientada y prematuramente desesperada que solo sabe huir hacia adelante como si la vida fuese un rodillo gigante de crispación y sueños que se ven desde lejos. Un rodillo que, de manera silenciosa y natural, te va pisando los talones hasta que te acostumbras a romper los zapatos por esa zona y luego a andar descalzo. Una novelita lumpen de adolescentes con el sexo apretado entre los dientes y asido por las axilas, pero el sexo y el erotismo que plantea Bolaño, un sexo que simplemente se tiene, se disfruta o se sufre pero siempre de una manera irremediable, como la muerte, como la vida. Una novela desasosegante pero con un futuro en presumible calma, con personajes inexpertos que caen por precipicios que no existen y luego se levantan en el mismo lugar pero diez segundos más viejos. Una novela que nos plantea una situación tan alejada de lo cotidiano que, por momentos, resulta cotidiana. El todo y la nada, el tren mucho antes que las vías y la estación, la escritura por encima de la literatura y la vida por encima del todo y la nada y así vuelta a empezar. Otro círculo imperfecto. No se lo pierdan.

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